El día que descubrimos que el alquiler en España no funcionaba tan bien como debería

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Noviembre,2019

Avalisto

Alquileres

Incluso si ya has alquilado un inmueble en el pasado es posible que te sorprendan algunas de las dificultades que entraña el sector en la actualidad

Decantarse por el alquiler en España no es tan frecuente como en el resto de Europa. Mientras que por cada 100 habitantes, menos de 23 optan por esta fórmula frente a los 30 que representan la media europea o los 48 que lo hacen en Alemania. Los motivos que justifican esta situación son muy variados y sobre ellos se han vertido ríos de tinta, ¿pero qué ocurre cuando el alquiler viene promovido por la necesidad?

Una situación así vivió José (nombre ficticio para no desvelar su identidad), uno de los fundadores de Avalisto, cuando tuvo que cambiarse de ciudad por motivos de trabajo. En su caso su estancia estaba limitada a un período de entre uno y dos años. Era un plazo demasiado largo como para apoyarse en fórmulas de alquiler vacacional y demasiado corto como para comprometerse a largo plazo con una ciudad que no era la suya. Así pues, y como ya había hecho años atrás con su piso en Madrid, fijó el presupuesto que se podía permitir y se dirigió a los principales portales inmobiliarios para buscar piso.

Lo primero que le llamó la atención fue cómo las descripciones de los anuncios escondían en muchos casos al pie de la oferta una serie de requisitos adicionales para solicitar el inmueble. Era frecuente que dichos requisitos listasen una cantidad significativa de documentos y garantías adicionales. Conocía perfectamente la fórmula del aval, pues así había alquilado por primera vez, pero entregar nóminas, contratos de trabajo o declaración de la renta le sonaba como algo irreal. Por supuesto, entendía con total claridad que los arrendadores quisieran proteger sus propiedades.

A fin de cuentas tampoco era ajeno a las noticias que hablaban de los problemas, algunos muy graves, que también sufrían en ocasiones los propietarios al alquilar. Sin embargo, consideraba que tener que volver a pignorar el importe de la renta en un momento en el que su nivel de gastos iba a crecer debido al cambio de ciudad, supondría un duro golpe para sus finanzas contando además con la falta de certeza sobre si el banco lo concedería. Varias búsquedas en Google y un par de llamadas a anuncios de pisos después, decidió valorar la contratación de un seguro de protección de rentas.

Pero los problemas no desaparecieron

Sin duda, alguna pagar la prima de un seguro de estas características parecía una opción mucho más económica que no disponer de su dinero por estar bloqueado. Además, era una fórmula ampliamente aceptada entre los propietarios y le allanaba gran parte del camino. Hizo las gestiones pertinentes y se encontró con que las dificultades no se difuminaban con un cambio de producto.

De pronto entendió el motivo de que los anuncios solicitasen en tantas ocasiones esa gran cantidad de documentación personal. Eran los mismos documentos que pedían las aseguradoras para estudiar la viabilidad de la operación. Para complicar aún más la cuestión, éstas estudiaban las solicitudes de manera tradicional lo que implicaba una demora de no menos de quince días para saber si le darían el seguro para un determinado inmueble. Antes incluso de saber el resultado el piso en cuestión acababa fuera del mercado en favor de alguien que le llevase la delantera al solicitar estas garantías.

¿Y el piso?

José se vio de pronto en una situación completamente nueva para él. Un mes perdido en gestiones mientras buscaba el piso y el momento en el que se tenía que mudar cada vez más próximo en el calendario. Buscaba los pisos filtrando los resultados por el precio con la expectativa de que una clarísima tasa de esfuerzo mínima para pagar la renta mensual le haría agilizar los trámites y, en caso de decidirse por alguno, tener un perfil más fácilmente evaluable por parte de las aseguradoras. Pero el problema había dejado de ser el nivel de ingresos que tenía para convertirse en una cuestión de confianza.  

La solución estaba en la tecnología

El cambio de ciudad se produjo sin haber resuelto todo el enredo. La única solución que encontró José fue navegando en una plataforma de venta de segunda mano. De pronto descubrió que se anunciaban también inmuebles, en muchos casos para compartir habitaciones. Era un claro ejemplo de cómo la tecnología proponía una solución a un problema distinto al que había promovido su creación. Una vez allí y ya sin tanta prisa logró alquilar un piso propio, pero esa angustiosa experiencia le había servido para darse cuenta de que el alquiler no estaba funcionando con la eficacia que debería.

La revolución del alquiler: Avalisto

Avalisto nace con la lección aprendida de que lo que vivió José es un mal que muchos españoles han tenido que encarar alguna vez. Los inquilinos se ven en muchas ocasiones abocados a soluciones que les desvían del foco de los inmuebles que en realidad les habría gustado alquilar, pero, en el otro lado, los propietarios también sufren una falta de protección en aquellas ocasiones en las que las operaciones no tienen la calidad que deberían.  Ante esta disyuntiva es normal que surjan problemas de confianza que lleven a restringir un buen funcionamiento del mercado.

Por este motivo Avalisto se apoyó en las nuevas tecnologías para proponer un modelo más eficiente y equilibrado para arrendadores y arrendatarios. Sus principios se basan en adoptar muchas buenas prácticas que ya venían realizándose, aunque mejorando la manera en la que se realizan.

  • Solvencia sí, pero rápido es mejor: utilizamos scorings de solvencia adaptados a los nuevos tiempos donde no solo se valoran informaciones estáticas sino que se analizan teniendo en cuenta su caducidad. Lo mejor de todo es que con muy pocos datos y de manera mínimamente intrusiva validamos la viabilidad de un alquiler. ¡Y lo hacemos en tiempo real!
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